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miércoles, mayo 26, 2010

Nuevo intento de BP para frenar derrame

La compañía petrolera británica British Petroleum (BP) se dispone a realizar este miércoles un nuevo intento para detener el derrame de crudo en el Golfo de México, que va camino de convertirse en una de las peores catástrofes ecológicas de la historia de Estados Unidos.

La operación que llevará a cabo BP se conoce con el nombre de "top kill" y consiste en inyectar en el lugar de la fuga lodo y cemento, que cuando solidifiquen deberían frenar el flujo de petróleo y gas, para, en última instancia, permitir sellar el pozo.

Imágenes del vertido en el Golfo de México proporcionadas por BP

BP transmitirá en vivo imágenes del punto de origen del vertido durante el procedimiento del miércoles.

La compañía informó en un comunicado que la mayoría del equipo está en el lugar y siguen adelante los preparativos de la operación, que nunca ha sido realizada a esas profundidades (1,6Km) y a la que han dado unas posibilidades de éxito entorno al 70%.

La petrolera señaló que podría combinar el nuevo procedimiento con la inyección a presión de materiales oclusivos. Si la operación "top kill" no funciona, BP dijo que está considerando colocar otro domo contenedor sobre la fuga.

Según explicó la periodista de la BBC, Jane O’Brien, la compañía continuará transmitiendo en vivo a través de su página de internet imágenes del punto de origen del vertido durante el procedimiento del miércoles.

En la operación se inyectarán 8.000 litros de lodo por minuto, para intentar contrarrestar la fuerza del crudo y detener su flujo.

"70.000 barriles diarios"

Avión lanza dispersante en aguas del Golfo de México

BP dijo que está teniendo dificultades para lograr suministros de un tipo de dispersante alternativo menos tóxico.

Por otro lado, un reconocido científico estadounidense afirmó en entrevista con la BBC que el derrame en el Golfo de México, iniciado el pasado 20 de abril tras la explosión y posterior hundimiento de la plataforma Deepwater Horizon, es mucho mayor a lo que ha informado BP.

El profesor Steven Wereley, de la Universidad Purdue (Indiana, EE.UU.), indicó que -basando sus cálculos en la observación de las imágenes del vertido proporcionadas por la petrolera británica- el derrame asciende a 70.000 barriles diarios de petróleo, una cifra muy superior a los 5.000 barriles diarios reconocidos por BP.

clic Lea: Acusan a BP de subestimar el derrame

Mientras, la Casa Blanca informó que la petrolera está cumpliendo con la solicitud gubernamental de que se utilicen menores cantidades de dispersante tóxico para contener el derrame, después de que surgieran temores sobre su impacto en los ecosistemas marinos.

Pero BP dijo que está teniendo dificultades para lograr suministros de un tipo de dispersante alternativo menos tóxico.

Este martes también se informó que el presidente Barack Obama realizará el viernes una segunda visita a la zona afectada por el derrame en el estado de Lousiana, para comprobar sobre el terreno el impacto del vertido y los esfuerzos de BP para contenerlo.

Obama enfrenta un creciente malestar de la opinión pública por la gestión del vertido y algunos analistas advierten que los votantes podrían castigar a los demócratas en las elecciones legislativas de noviembre.

Modificación de la ley

Ken Salazar

Ken Salazar habló de la "relación íntima" de algunos miembros del MMS con la industria petrolera.

Mientras, el Congreso de EE.UU. sigue estudiando una posible modificación de la Ley de Contaminación Petrolera, que impone un límite de US$75 millones a las compensaciones que las petroleras deben pagar.

Los legisladores estadounidenses han presentado diversos proyectos de ley para aumentar el monto de las compensaciones hasta los US$10.000 millones.

El Departamento de Justicia dijo el martes que el Congreso podría imponer retroactivamente un límite compensatorio más alto a la petrolera BP para pagar los daños del derrame en el Golfo de México.

Por otro lado, el secretario de Interior de EE.UU., Ken Salazar, dijo que un informe reveló que los inspectores del la oficina del Servicio de Gestión de Minerales (MMS, por sus siglas en inglés) encargados de supervisar a la industria petrolera, habrían violado normas éticas al aceptar en más de una ocasión regalos e invitaciones a comidas por parte del sector.

"Este informe inquietante es una prueba más de la relación íntima entre algunos miembros del MMS y la industria", aseguró Salazar.

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