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jueves, junio 03, 2010

El taxista británico que mató a 12 personas tenía problemas económicos

El dinero parece estar detrás del reguero de cadáveres que ayer sembró Derrick Bird en los remotos parajes de Cumbria, una hermosa región minera reconvertida en imán del turismo familiar. Según varios medios británicos, David Bird, el hermano gemelo de Derrick, fue su primera víctima. Y el abogado de la familia, Kevin Commons, está también en la lista de 12 muertos dejados por Bird. La creencia más extendida es que el asesino tenía problemas de dinero y que mató a hermano y abogado al hacerles responsables de que él saliera peor parado en el testamento de la madre de los gemelos, que tiene 90 años y que no está entre las víctimas de la tragedia del miércoles.


El taxista Derrick Bird, de 52 años, en una imagen facilitada por la policía de Cumbria.- AP

Esta teoría encaja con los rumores que se extendieron ayer por Whitelaven y que señalaban que Bird ya insinuó el martes por la noche que algo iba a pasar. Tras tener aparentemente una discusión con unos colegas taxistas, al despedirse uno de ellos con un "nos vemos mañana", él respondió: "No, no nos veremos". Otro colega declaró que Derrick Bird estaba deprimido porque tenía problemas económicos.

Según estas versiones, Bird mató a su hermano gemelo y al abogado Commons a primera hora de la mañana, antes de dirigirse a la parada de taxis en el centro de Whitehaven, donde mató a un colega taxista, Darren Rewcastle. Eran las 10.35 y empezaba un calvario que duraría tres horas y que convertiría en uno de los mayores asesinos en serie del Reino Unido a un hombre solitario, pero tranquilo y bastante popular, al que sus amigos llamaban Birdy. Hasta esta mañana se cuentan 12 muertos y 25 heridos, de los que tres están en estado crítico y otros cinco graves. Además del propio asesino, que se descerrajó un tiro.

Recorrido mortal

Alan Hannah, de 68 años, pudo ver al agresor, según explicó al diario The Whitehaven News . "Cuando giraba justo al pasar la comisaría de policía vi a todos aquellos agentes de policía corriendo y me dí cuenta de que estaba pasando algo grave y me aparté para no obstruir el paso. Luego vi un coche parado en el semáforo. Vi a un hombre con una larga escopeta y con el cristal de la ventanilla roto. Me salté el semáforo y me metí en Lowther Street para salir de allí. Llegué a casa sano y salvo pero temblando".

Un joven explicó cómo se cruzó con el asesino cuando iba en bicicleta sin saber lo que ocurría y como este le miró y luego vio que tenía un rifle enorme. Birdy le volvió a mirar pero arrancó el coche y se fue. "Entonces vi que había una mujer sangrando tendida en el suelo. Aún vivía, pero estaba inconsciente y murió enseguida. Por qué no me disparó a mí, no lo sé", explicó a la BBC .

Durante tres horas Derrick Bird viajó primero en un Citroën Picasso y luego en otro vehículo por varias poblaciones de la zona., en dirección al sur desde Whitehaven, hacia el hermoso distrito de los Grandes Lagos. Dejó un rastro de 30 escenarios de disparos con al menos dos armas distintas, ambas en poder ya de la policía. Al final, acosado por decenas de coches policiales y seis helicópteros, huyó a pie. Hasta que decidió pegarse un tiro a si mismo en un bosque cercano a la población de Boot, en los Grandes Lagos. La policía encontró su cuerpo a la 1.40 locales.

Durante esas tres horas reinó la confusión en una zona de tranquilidad infinita, una se esas regiones en las que nunca pasa nada y los vecinos aún acostumbran a dejar las puertas abiertas, sin llave, porque por no haber no hay ni ladrones. Pero ayer todo fue distinto. Tras la primera muerte, la policía alertó a la población para que se encerraran en sus casas o permanecieran cobijados allí donde estuvieran, en tiendas, bares, fábricas u oficinas. Y, sobre todo, que no se enfrentaran al asesino si le veían, que se limitaran a avisar a las autoridades para informar de lo que habían visto u oído.

"La policía me llamó directamente para decirme que el pistolero venía hacia esta zona", ha explicado a la BBC Sean King, responsable del pub The Boot Inn, en Boot. "Enseguida vimos multitud de coches de policía yendo hacia el valle y también varios helicópteros", añadió. Y explicó la tensa espera en el interior del pub, lejos de las ventanas, siguiendo los acontecimientos por televisión con el sonido de fondo de los helicópteros y el temor de que el fugitivo acabara llegando allí. La noticia de su muerte fue recibida con alivio.

La confusión duró aún varias horas más. La policía no quiso dar cifras de víctimas hasta pasadas las cinco y media de la tarde, confundiendo incluso al primer ministro británico. David Cameron, que se estrenaba ayer en la tradicional sesión de preguntas al primer ministro, trasladada con nuevo horario a las tres de la tarde. Cameron explicó en los Comunes que en el tiroteo de Cumbria había habido "al menos cinco muertos".

Al final serían 12 los muertos y el temor de que alguno de los heridos pueda fallecer o que se pueda encontrar aún algún cadáver más en el campo. La matanza se asemeja en magnitud a las dos más grandes que ha vivido el Reino Unido. En marzo de 1996, Thomas Hamilton, de 43 años, asaltó una escuela en Dunblane (Escocia), matando a 16 niños de primaria y un maestro e hiriendo a otros 13 niños y tres maestros antes de quitarse la vida. En agosto de 1987, Michael Ryan, de 27 años, mató a 16 personas e hirió a otras 15 en Hungerford (Berkshire) vestido con ropas militares de camuflaje y armado con un rifle automático y una pistola.

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