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miércoles, julio 28, 2010

En esclavitud sexual, 1.39 millones de personas

Lydia Cacho muestra en la investigación realizada las experiencias de los viven en esclavitud sexual en varios países. EL UNIVERSAL
  • Lydia Cacho presenta nuevo libro

La periodista afirma que el negocio ilícito deja 16 mil millones de dólares anuales a nivel internacional

CIUDAD DE MÉXICO (26/JUL/2010).- Nan tenía 15 años cuando una noche su padre la llamó y la presentó a un soldado que dijo necesitar jóvenes sanas y vírgenes para trabajar en el Gobierno. Los padres recibieron el equivalente a 60 dólares estadounidenses y la promesa de que su hija volvería en un año preparada para trabajar.

“Luego de caminar mucho me subieron a un viejo vehículo entre soldados, y cuando uno de ellos me tocó entre las piernas me oriné en la ropa. Se burlaron y me insultaron”.

CIUDAD DE MÉXICO (26/JUL/2010).- Nan tenía 15 años cuando una noche su padre la llamó y la presentó a un soldado que dijo necesitar jóvenes sanas y vírgenes para trabajar en el Gobierno. Los padres recibieron el equivalente a 60 dólares estadounidenses y la promesa de que su hija volvería en un año preparada para trabajar.

“Luego de caminar mucho me subieron a un viejo vehículo entre soldados, y cuando uno de ellos me tocó entre las piernas me oriné en la ropa. Se burlaron y me insultaron”.

Después de una violación tumultuaria, Nan fue vendida en un burdel de Tailandia donde fue explotada durante dos años. La adolescente fue rescatada del lugar y herida por un soldado que la acusó de traición. Ahora se dedica a hacer traducciones para grupos clandestinos de derechos humanos en Birmania, país donde nació, pero que es “un campo de exterminio de mujeres”.

La tragedia de Nan es una historia de esclavitud sexual compartida por 1.39 millones de personas en el mundo, que ha documentado la periodista Lydia Cacho en su libro “Esclavas del poder. Un viaje al corazón de la trata... sexual de mujeres y niñas en el mundo”.

Durante cinco años, la fundadora y directora de un centro de atención para mujeres e hijos víctimas de violencia en Cancún, recorrió el mapa internacional de la trata de personas que involucra a países pobres y poderosos, donde mujeres y niñas son compradas, vendidas y revendidas “como residuos sociales, como trofeos y ofrendas”.

Lydia Cacho viajó a Turquía, donde 50% de las mujeres emigrantes terminan en las redes de prostitución. En Iraq e Irán confirmó que “cuanto más conservador y religioso es un país o un grupo social, más clara es su laxitud para explotar sexualmente a niñas, niños y mujeres de otras razas, creencias y países”. Conoció de viva voz la historia de una mujer norteamericana violada durante todo un día por 40 hombres yakuzas en Japón. En Camboya habló con Somaly Mam, una sobreviviente a la esclavitud que trabaja para abolirla.

La periodista cuenta que llegó a Birmania cruzando ilegalmente por Tailandia. Ahí, habló con muchas víctimas pese a que la dictadura militar arresta y tortura a quienes pretenden difundir violaciones a los derechos humanos. Disfrazada de monja caminó en el barrio mexicano de La Merced, uno de los dos lugares de la capital del país donde se contabilizaron mil 528 mujeres en situación de trata, 947 de ellas menores de 17 años y una tercera parte proveniente de Brasil, El Salvador, Guatemala y República Dominicana.

Para documentar el libro —traducido ya a 11 idiomas— Cacho entrevistó a víctimas, activistas, funcionarios de Gobierno, clientes, tratantes, mafiosos, policías, militares y hombres arrepentidos. Encontró similitudes que hacen de la trata de personas un fenómeno creciente: pobreza, desigualdad, violencia, machismo, corrupción, omisión, injusticia, tolerancia, machismo y desamor.

—En todos los países que visitó el grado de corrupción es el mismo y están involucrados desde el policía hasta los que están en el poder.
— Sí, eso fue para mí muy sorprendente. Incluso en países donde la corrupción está bastante acotada como en Turquía, que es uno de los estados proxenetas más notables del mundo en el sentido de que está legalizada la trata como en Alemania, Australia u Holanda, pero a diferencia de éstos, en Turquía es el Estado mismo el que controla los burdeles y a pesar de eso, la corrupción es muy alta como la japonesa donde me entrevisté con una mujer colombiana que fue explotada y que había llegado al lugar a las tres de la mañana y ver que a dos metros estaban los policías y sientes que estás en Tijuana, Durango o en Chicago”.

Trata y narcotráfico

“Desde Costa Rica hasta Estados Unidos, desde Rusia hasta Japón, desde Vietnam hasta Qatar, escuché el mismo razonamiento: la explotación sexual comercial es un asunto no de placer, sino de dinero”, afirma Cacho en su libro, donde destaca que la globalización ha creado un mercado con oferta y demanda inagotables, al grado que la esclavitud seguirá creciendo hasta superar la venta de narcóticos “por el simple hecho de que hay comunidades enteras y países que dependen del turismo sexual y de la trata y el sexo comercial”.

— ¿Cómo es eso posible?
— Durante estos cinco años entrevisté a especialistas de diferentes países, pero también a agentes de la Interpol, Europol, FBI, CIA y DEA. Cuando inicié la investigación me encontré con cifras como la que el delito de la trata de personas arrojaba ganancias por tres mil 500 millones de dólares. La cifra de este año es de 16 mil millones de dólares”.

La cárcel no es el mejor remedio para acabar con la explotación sexual de mujeres y niñas en el mundo. Falta una transformación cultural

FICHA TÉCNICA
¿Qué es la trata de personas?


Es la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza, al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o a una situación de vulnerabilidad, así como la concesión o la recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, todo ello con propósitos de explotación.

FUENTE: “Esclavas del poder”, Lydia Cacho.

ACCIONES
¿Y yo qué hago?


Para erradicar la trata de personas en el mundo, sugiere:

Aportar a organizaciones que rescatan víctimas, la lista se puede consultar en www.lydiacacho.net.

Buscar equipos deportivos con programas de masculinidad no violenta y/o no sexista.

No dar monedas a los niños que mendigan en la calle.

Hablar abiertamente de sexualidad y erotismo con los hijos.

No comprar productos de empleadores de esclavos laborales.

Hospedarse en hoteles que actúen contra el turismo sexual infantil. Consultar www.ecpat.org

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