Kabul.- Seis soldados de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), liderada por la OTAN, y cuatro soldados afganos perdieron la vida en varios combates y un atentado en el este y el sur del país, informó ayer la alianza en un comunicado.
Tres soldados estadounidenses murieron ayer en el este del país tras una ataque de fuerzas islamistas talibanes cometido después de que estallara una bomba colocada en una carretera.
Tras el ataque, los insurgentes dispararon contra los soldados. La explosión de dos bombas en el sur de Afganistán causó la muerte otros dos soldados de la ISAF, que se encontraban de patrulla, el sábado, añadió la OTAN sin revelar más detalles.
El mismo día, otros tres estadounidenses murieron en circunstancias similares en la región. En otro suceso en la norteña provincia de Kapisa murió un soldado francés de la ISAF en una operación militar contra los talibán. Según información del gobierno francés, en la acción del sábado participaron unos 160 franceses, 60 afganos y diez estadounidenses.
Nueve en el fin de semana
Con ello, son nueve los soldados extranjeros muertos en el país durante el fin de semana. La situación de la seguridad ha empeorado notablemente en Afganistán ante las elecciones presidenciales que se celebrarán dentro de tres semanas y que los talibanes quieren boicotear.
Sólo en el mes de julio perdieron la vida 75 soldados extranjeros, según el portal digital icasualties.org. Además, el sábado murieron cuatro soldados afganos en el distrito de Gerishk, en Helmand, cuando su vehículo fue alcanzado por una bomba colocada en una carretera, informó el Ministerio de Defensa afgano en un comunicado.
Las fuerzas del talibán regresaron a la convulsa provincia de Kunduz, en el norte de Afganistán, tras el fin de la hasta ahora mayor ofensiva de las fuerzas alemanas en la región contra los insurgentes, informó ayer el jefe de la administración del distrito de Jar Darah, Abdul Wahid Omarkhel. Según el funcionario, numerosos extremistas huyeron al comienzo de la operación el 19 de julio, mientras otros ocultaron sus armas.
DEMASIADO GORDOS PARA SU MISIÓN
Demasiado gordos, demasiada responsabilidad y demasiados pocos éxitos. Tras el mes más sangriento de su misión en Afganistán, el Ejército británico ahora también es blanco de las críticas en el frente interno.
En el Parlamento y en el pueblo se va diluyendo el respaldo para la misión. El comité de Exteriores de la Cámara Baja británica quiere que el Ejército británico resigne una parte de sus tareas en el Hindukush. Como si esto fuera poco, una extendida gordura dificulta la capacidad de acción de los efectivos, reconoció ayer el Ministerio de Defensa. Según una nota de actas, muchos soldados británicos están demasiado gordos para una misión de combate.
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